comer sano y delicioso es posible... ¡atrévete a experimentarlo!

CÁMBIATE A LA SAL MARINA… 

 

Uno de los primeros consejos que ofrezco a quienes inician mis cursos de cocina es que dejen de usar sal refinada y la sustituyan por sal marina sin refinar. Una y otra vez compruebo la sorpresa de la gente: nadie conoce las grandes diferencias que existen entre ambas sales.

Pero lo cierto es que sus efectos en nuestro organismo son diametralmente opuestos: la sal marina da vida, la sal refinada.....mata. Está claro que hay que usarla con moderación, pero lo que está también muy claro es que nunca se debe suprimir.

¿Por qué?

Entre otros factores, la salud se debe al perfecto equilibrio  y distribución en nuestro organismo de los minerales y demás nutrientes, de forma que estén siempre presentes en las cantidades y proporciones que requieren los procesos internos celulares.

LA SAL MARINA ALIMENTA Y DA ENERGÍA: es el mayor concentrado de minerales naturales en las exactas medidas que requieren las células. Sin la sal marina nuestra alimentación será pobre en minerales .

LA SAL REFINADA DESEQUILIBRA, PUEDE ENFERMARNOS Y HASTA MATARNOS: La sal refinada no contiene más que sodio y cloro (es cloruro sódico). Es por tanto, tan desquilibrada en minerales que altera los procesos internos hasta el punto de generar trastornos graves que, en algunos casos, pueden llevar a la muerte: lentamente, pero mata.

 

El mar se mueve incesantemente desde hace millones de años, desgastando todas las rocas y piedras que existen en el planeta, y esas partículas minerales están en suspensión en el agua del mar.

El hombre descubrió que evaporando el agua del mar por métodos naturales (secándola al sol) queda la SAL MARINA. Al analizarla, verificamos que contiene TODOS los minerales que el organismo necesita en proporciones casi idénticas a los que contiene nuestra sangre. Esas proporciones son prácticamente exactas… por eso se dice que venimos del mar.

Si esto es así ¿porque nos venden sal común?… nadie lo sabe, porque lo cierto es que no es más cara que la sal marina. Quizá se debe a que la sal refinada se conserva seca y suelta durante más tiempo.

Si consumiendo sal marina encuentro TODOS los minerales que mi cuerpo necesita, ¿porque nadie lo dice? ¿por qué no lo sabe la gente?

Desconozco el motivo, pero casi seguro serán intereses económicos y comerciales.

Lo cierto es que podéis encontrar sal marina en cualquier tienda dietética a un precio muy similar a la sal refinada del supermercado.

 

LA IMPORTANCIA DE INCLUIR SAL MARINA SIN REFINAR EN TU DIETA

 

Comiendo sal marina estás consumiendo un alimento INTEGRAL.

EL ORGANISMO ES UN TODO, por tanto necesita alimentos integrales, tal cual los ofrece la naturaleza, como un todo. Los alimentos fragmentados, refinados, manipulados, a los que se les ha eliminado algunos de sus componentes, no conducen al cuerpo al equilibrio porque no le dan TODO lo que necesita en las proporciones que lo necesita, y por eso originan carencias, desequilibrios y, tarde o temprano, enfermedad.

 La sal marina sin refinar contiene todos los elementos minerales que el planeta produjo en millones y millones de años, y nuestras células necesitan TODOS los minerales para funcionar correctamente.

Sin olvidar que la sal marina contiene moléculas de todas las piedras del planeta, sean de una montaña o del desierto. Todo termina en el mar, llevado por las lluvias. Eso nos da una idea de la valiosa aportación de la sal marina a nuestra dieta cotidiana, ya que incorpora a la misma el único elemento procedente directamente del reino mineral, el que más energía potencial tiene.

Cuanto más se mueve un ser menos energía potencial y más energía cinética tiene, es decir, energía de movimiento y manifestación. El reino mineral es el que más energía en potencia acumula, por eso la sal marina debe usarse en pequeñas cantidades, si la comparamos con los otros alimentos, de origen vegetal o animal, de nuestra dieta diaria.

Los músculos, al deshidratarse, pierden grandes cantidades de agua y sales minerales, produciendo un estado de cansancio y agotamiento físico y psíquico. Si no reponemos los minerales perdidos tendremos malos funcionamientos internos y un estado de decaimiento. Debemos reponerlos rápidamente y con la sal común refinada, nada llegará a las células, sólo sodio puro. En cambio, la sal marina repone en instantes lo gastado.

Por supuesto, también encontramos minerales en las frutas y las verduras, pero en menor cantidad y no en esas proporciones perfectas de la sal marina, ya que contienen mucho potasio. Por supuesto deberíamos consumir verduras a diario, pero con SAL MARINA.

 

ALGUNOS MINERALES QUE CONTIENE LA SAL MARINA SIN REFINAR:

Azufre, boro, bromo, carbono, estroncio, magnesio, potasio, sodio, aluminio, arsénico, bario, cesio, cobalto, flúor, fósforo, hierro, litio, manganeso, mercurio, molibdeno, níquel, nitrógeno, oro, plata, radio, rubidio, selenio, silicio, torio, uranio, vanadio, zinc, yodo...

 

 BENEFICIOS DE CONSUMIR SAL MARINA A DIARIO:

1. Da energía a los músculos .

2. Compensa los desequilibrios de la mala alimentación.

3. Disminuye la acidez gástrica.

4. Estimula la circulación sanguínea, respiratoria, centros nerviosos, los riñones, y las vías urinarias.

5. Ayuda a eliminar los ácidos tóxicos (láctico, úrico…)

6. A las 3 semanas de uso, hay una remineralización y un enriquecimiento extraordinario de calcio, magnesio, flúor, etc.

7. El magnesio previene los trastornos del corazón.

8. El flúor, fortifica los huesos, los dientes...etc.

9. Tiene efecto bactericida y antibiótico.

10. Contribuye al equilibrio electrolítico.

11. Evita el estreñimiento.

12. Es anti-alérgica.

13. Estimula notablemente la cura de las heridas.

14. Los minerales participan en la cura de todas las dolencias físicas.

 

EN NUESTRA COCINA DIARIA: USAR LA SAL MARINA CORRECTAMENTE

1. En pequeñas cantidades, lo justo para realzar el sabor de los alimentos, no enmascararlo.

2. SIEMPRE EN COCCIÓN: al cocinarse integrada en nuestros guisos, sopas, sofritos… etc, la sal se diluye y unifica al resto de ingredientes de la comida, produciéndose un efecto sinérgico, es decir, que los minerales y oligoelementos de la sal y los nutrientes de los alimentos con ella cocinados se potencian, complementan y equilibran mutuamente, nutriendo más y mejor que si los tomáramos por separado.

3. NUNCA PONER SAL CRUDA DIRECTAMENTE SOBRE LOS ALIMENTOS QUE VAMOS A COMER: usada de esta forma es como más problemas y desequilibrios puede causar. Sí se puede poner un poco de sal a ensaladas de frutas, pero mezclándola bien y dejándolas macerar un mínimo de 20 minutos, para dar tiempo a que se diluya la sal.

4. En crudo, para hacer aliños o salsas, podemos sustituirla por condimentos que la contienen pero que son más suaves por incluir también vegetales (secos o en fermentación): sal de hierbas (además de sal contiene hierbas y verduras secas pulverizadas), miso (soja y granos de cereales fermentados con sal), umeboshi en pasta o vinagre (ciruela ácida fermentada con sal de grandes propiedades alzalinizantes y reconstituyentes), salsa de soja (soja fermentada con sal)…

5. Añadir una pizca de sal a todos los postres, incluso a las ensaladas de frutas, dejándolas macerar unos minutos para que la sal se disuelva e integre con la fruta. Esto equilibrará el efecto desmineralizante del dulce.

6. Para hervir verduras, poner SIEMPRE sal en el agua: si no lo hacemos, los minerales que contienen las verduras se quedan... ¡¡¡EN EL AGUA!!!... con lo que nos comemos un alimento pobre, sin apenas contenido mineral. Esa sal que añadimos no va a dar más sabor salado a las verduras, puesto que no penetra en ellas, simplemente va a impedir que los minerales que éstas contienen se pasen al agua de la cocción.